Cuando percibo el eco de tu voz de amada,
crisálida al viento bajo el abrazo inequívoco...
Inspiro, aspiro, ese tú de tu piel
pecho abierto necesario.
Imagino, siento, ese infinito a cada paso.
Porvenir de tus ojos.
Por venir de tus brazos. Corazón que se sale.
Orilla en tierra. Única mirada.
Huellas que se resisten bajo la sílice de las horas.
Aquel horizonte de arena y plata.
Viento de aquí, péndulo de la nube amedrentada.
Que se asoma,
bajo el fuego de nuestras miradas,
a cada impulso inmensurable:
¡ Ay horizonte que se abre !
Acá nuestros sueños, allá tú;
de camino en bruto hacia los barcos imaginarios.
Mar engendrado de la mar antigua.
Cómplice ahora de nuestros cuerpos a la deriva,
núcleo de todo universo inacabado.
Mar infinito,
amor sin naufragio.
Micro estallido al fin, latido hereditario.
Amor cuando te lleva,
misterio cuando te alcanza.
Pasos ambos en cada dosis humana.
¡Tú mi gota, corazón del agua !
Porque yo te amaba, y tu me dabas...
tu piel de noche, tu corazón del alma.
Porque yo te amaba, y tu me dabas…
Tu boca contra mi sed,
Tu azul sobre mi agua.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada