14 febrero 2010

AMOR, DIÁLOGO BAJO LA NOCHE EXTENDIDA

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AMOR, DIÁLOGO BAJO LA NOCHE EXTENDIDA

Le hablo al amor por si acaso
se pudiera quedar a vivir en tus brazos;
cobijarse tras la primavera de tu cuerpo,
dibujar tu sonrisa perfecta,
acotar nuestros cuerpos vencidos.
Indefinidamente, ya sin el tiempo que nos atrapa.

Le hablo y se detiene, mientras que persigo tus sueños
desde el horizonte de este cuarto a oscuras,
eco del viento desvelado,
por cada segundo que nos ampara.

Acá tu cuerpo, acá mi calma
a un centímetro de mi aliento mientras duermes;
toco tu piel desnuda
y la ingravidez de la noche se nos marcha.

¿Pero qué tienes de árbol, de hoja, de viento si acaso?
Y me miras con tus ojos, abiertos ahora.

09 febrero 2010

BLANCO SOBRE LA NOCHE

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Fotografía de Fernando Wihelmi: Desde Sierra Nevada, atarcedecer sobre el mar Mediterráneo
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BLANCO SOBRE LA NOCHE

Cuando, por encima de tu sueño vas y nos miras
sobre el altivo atardecer del paisaje;
allí, mar Mediterráneo, acá nosotros los humanos
blanco y carne en la montaña,
corazón verde sobre Granada,
tierras sobre la calma.

Silueta desde el escalofrío de la espuma, huella del sol inacabado,
esqueje de tu sombra,
viento por la savia de tus manos,
inmensidad de la ola en piedra que nos toca,
frecuencia por los siglos ondulada;
tan azul, tú allí, como baranda.

Para cuando la lluvia disuelva estos senos de azúcar,
para cuando la noche suceda a la garganta sin habla...
eran tu ojos y no eran, desembocadura y alma.
Sierra Nevada al desnudo, Sierra Nevada la blanca.
La que baja al río, la que vuelve y abraza.
Blanco sobre la noche,
sobre la nieve que se levanta.

29 enero 2010

DELANTE DE LA PALABRA TIEMPO

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DELANTE DE LA PALABRA TIEMPO

Aprendemos del pasado que el tiempo es indestructible;
que sabe a mar, amar; por detrás y por delante de lo invisible.
Aprendemos del pasado a contar las horas y a olvidarlas,
los latidos que nos faltan hasta el relevo de la madrugada.

Equivocado o no el camino, es difícil comprenderlo,
que el tiempo tiende a cero, que no es por sí imprescindible.
Porque es verdad que el tiempo, ni vive ni muere,
ni implora, ni vuelve…
Como la savia de la sierpe,
como la luz que duerme bajo la nieve.

Con todo, algo lo sustenta: El camino, la lluvia,
el sol; cuanto absorbe la luna de blanco…
Su cuerpo inequívoco, la esperanza del árbol.

28 enero 2010

TRAS LA OLA DORADA

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TRAS LA OLA DORADA

A la voz de ya, veloz y viajera,
bajo la sed de los sentidos, epicentro del paisaje;
el viento a quemarropa, del agua desmayo,
te abres y te ocultas como verso tras la escucha.

Como gaviota que irrumpe tras los sueños,
ya despiertas, rumbo al viento que navega.
Vértigo del capricho, latido tras la arena,
materia de la luz, sierpe de lo huido.
Látigo de los sentidos que se humedecen.

Entre el pecho de los surcos, encadenada,
vas y vienes; regresas y te acercas;
ebria de plata, hebra de frío, hembra de todos los gritos.
Dorada al viento, ahora del ocaso.
Como tiempo detenido.
Irrepetible puerto que duerme en carne viva.

22 enero 2010

DE NOMBRE, LIBERTAD

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DE NOMBRE, LIBERTAD

Y te llaman LIBERTAD en el nombre de los mortales…
Y ves, y vas, y de repente vienes,
pálida, enjuta, a cada llamarada, a cada revuelta del futuro.
Rosa de los vientos, espina inacabada.
Palabra más que basada en el pasado.
A veces hasta ciega, invisible paloma;
ángel de lo imposible, parturienta nieve.
Musa de los poetas, carne al viento del pueblo llano.
Herida de las injusticias más sobresalientes.
A cada bocado, a cada diente,
a cada fragmento de la muerte innecesaria.

Libertad, frágil lapso, inocencia a la deriva.
Tú, que te conviertes en húmeda pesadilla,
ave gélida, alas que se cierran, punto de partida.
De manos, de puños y abrazos; palabras sin retina;
para los de abajo, para los de arriba.
Idem tras idem, metralla tras batalla.
A palabra convertida. Vuelo tras vuelo.
Cruce de caminos.

Libertad hacia afuera, libertad como la lluvia;
desnudo fuego con olor a musgo, a quemadura;
ternura, dinamita, sinónimo de lo anónimo...
¡ Ay si fueras libertad de la vida !

20 enero 2010

COMO DOS AMANTES

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COMO DOS AMANTES

No lejos de aquí, bajo esta misma mirada,
pegado al círculo de lo cotidiano,
bajo el punto y coma de la sombra;
dejo la palabra PAZ para que abra túneles y gargantas.

Paz, de todos los colores, bajo este blanco y negro puño del peldaño.
Palabra al fin y al cabo, pero nunca desorientada.
Que se gana y pierde;
que sube y baja, que baja y anda...
Que entre la fragilidad se oculta en llamarada.

Y desde aquí, reclamo su tesoro. El cristalino limpio de sus ojos.
Mirada al fin inacabada. A la postre de carne y habla.

No lejos de aquí, como dos amantes: El Silencio y el Agua.

05 enero 2010

A MI MADRE

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A MI MADRE
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Echaré de menos sus manos,
el refugio infinito de sus ojos,
su rostro diminuto, florecida carne.
Su vientre que me llevó en el recuerdo,
mis sueños sobre su frente inacaba.
 
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Aquella flor a campo abierto.
Primavera de los corazones,
cristal en la herida,
vida de los últimos abrazos.
Azul abierto.
Mis sueños sobre su frente adormecida.
.
 
Echaré de menos su despedida,
su dormida huella,
su beso antes de la escucha.
Aquí y ahora, como flecha sin cuerpo,
bajo el inmenso dolor del vacío inundado.
Cristal y espejo de la nada.
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Con el dolor aún detenido,
bajo el misterio de la sangre que palpita,
así lo digo:
¡ Ay del adiós y de la vida !

+

 Descansa en paz, madre

03 enero 2010

SOBRE EL CORAZÓN DEL AGUA

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SOBRE EL CORAZÓN DEL AGUA


Lágrima insaciable donde ni las haya, invisible velo que el viento regurcita;
a cada pregunta, sedienta sombra.
Cuerpo que besa, que nunca arropa ni abraza.
Alrededor de los ojos, de las montañas, adherida a los sueños de los mortales.
Como si fueras muda, letargo, ojo o cíclope de la luna sin paisaje.
Cristal de la nada, osamenta del océano que se levanta. Cal tras la miseria,
impotencia tras la muerte. Cálido latido a hembra, germen inhumano.
Aquí, a cada lado, a cada paso, a cada costado tras la escarcha.
Corazón del agua...Con razón te amamos, te bendecimos, te odiamos;
como hija de la herida que eres, fragancia de la acústica catarata.
Allí, de rodillas, como doblada hacia el filo de tu vientre.
Aquí, arrogante, sencilla en poesía y alma; con tu sudor a cuestas, te levantas.
Ingrávida como el arco iris de los sueños sin arquitecto,
vas y desapareces en el océano de los mortales.
Como caudalosa muerte o paz, sin tiempo ni habla, como sangre interminable.
Corazón que se encoge y/o agranda hasta el límite de lo innecesario.
De ésta, tu tierra acorazada. Azul y verde coraza.
¿Qué lograrás habitando en el pulso de las caracolas?
Como ola vencida, recién parida.
Diminuta longitud que se detiene tras la ingravidez del silencio,
bajo el fuego de las nubes. Corazón que tiembla.

23 diciembre 2009

¡ FELICES FIESTAS !

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Entre todas las felicitaciones, elijo ésta por el misterio de la pequeñez. Árbol aún casi no nacido que encontré a la misma vera del camino, bajo la inercia de la huella; como despertándose a la vida, bajo el gota a gota de la lluvia. Irresistible nudo por donde pasaba el viento indeleble, el aire húmedo de los sueños. Su sangre fría, la mía tan caliente.
A orillas de esta instantánea ahora, encuentro la palabra océano como recogida. A la espera de estas palabras como espacio para lanzarlas. Porque era la paz, al parecer, la que me hablaba. Allí, tan pequeña como invisible. Tan enorme como reservada. Atmósfera tan silenciosa. Construida a base de recuerdos.
* * * *
Feliz Navidad, Felices Fiestas, Feliz entrada de Año, y mucha suerte de la verdadera! Joseme

27 octubre 2009

SILUETA AL VIENTO

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* Fotografía: Javier Fuentes - Alcornoque en la Haza del Lino -



SILUETA AL VIENTO

Quizá el alma del rayo lo sepa, o el viento que quebró la quemadura…
Carbón, pecho, hendidura; savia que aún se resiste a la piedra.
Aquí como el mundo, allá sobre la naturaleza deshojada,
como inquieta. Luz del pasado, rincón de la tarde;
horizonte que tiembla; de rojos ojos, de azul y menta.

Quizá el árbol en su grandeza, corona y frente, nunca lo sepa…
El porqué del tiempo impronunciable, del vaivén de las fábulas, de los vientos galopando.
Del celemín de los sueños…Ásperos, mitades, cóncavos, convexos.
Azules y negros.
Silueta, inocencia, pulmón agonizante, amargo párpado
Muerte que vive en la página del árbol;
pleamar del paisaje, memoria tras memoria.

A este otro lado, el hombre a solas; cargando su herida, raíces adentro.

23 octubre 2009

BAJO EL SEXO DE LA LLUVIA

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Fotografía de Paco García

BAJO EL SEXO DE LA LLUVIA

¿ Pero, quién conoce todos los secretos y latidos del agua ?
¿ El siempre infinito de sus sueños ?
¿ Quién le ha visto… las órbitas y cuencas de sus ojos?
¿ Su corazón erecto de temblor y nieve ?

Alma de todo, martillo, fosa, nacimiento oceánico.
Tálamo del amor sin carne...
Allí, cuando carga con la nube, la montaña o ambas.
Y aprende a andar, amar, caminar…
Como beso, ofidio, pájaro de ámbar.

Sexo de la lluvia, amante de la savia,
esclava y esclusa de la tierra, del hombre...
Aquí, cuando se transforma en lienzo, cuadro,
ventana desarmada.
Acertijo indomable de la naturaleza subcutánea.
Silencio en reposo, a la espera de una lágrima,
cuerpo o patria.

Corazón que se abre, labios que dormitan;
puntos suspensivos del enigma a voces...
Cuando huye hermosa, tan feliz como alcance.

05 octubre 2009

NATURALEZA AL DESNUDO

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* Fotografía: Joseme
NATURALEZA AL DESNUDO

¿Y por qué no, las ciudades,
las mentiras, las verdades,
las palabras?
Del eco del azul, de la tierra,
del hombre;
futuro inconsciente,
pensamiento al oído.

Naturaleza al desnudo,
tal y como vino al mundo,
germen tras germen.
Quizás ahora arrepentida,
de ese abrazo, beso,
tiempo de espera,
asesinada por lo mismo;
por nuestra mano misma,
por nuestra otra mano tan distinta.

Mientras que el tiempo se reclina,
se arrodilla, presiona;
extiende su piel al viento.
Tan seco, tan mojado, tan titubeante,
tan preciso, tan de prisa;
espejo milenario.

Ahora romo, ahora arista,
Esquina, patio, plaza,
calle tan relucientemente asfaltada;
desalada, deshojada, violada violeta.
Como cáncer que duerme, gemido,
ceniza, pájaro entre la niebla.
Cemento, desembocadura, herida;
Círculo tras círculo, distancia;
recuerdo, sexo.
Palabra de amor enterrada bajo la brisa.

Naturaleza al desnudo, calavera de nadie,
de todos. Desierto o grito; como árbol caído,
soledad que avanza, como recién aplastada,
sin pulso a veces, tan amarilla;
tras sus labios verdes, prisionera y princesa.
Luna y grises en la orilla del tiempo,
ignorancia del fuego.

02 octubre 2009

POEMA DEL MUNDO A CIEGAS (NOCTURNO DE LIBERTAD)

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POEMA DEL MUNDO A CIEGAS
(NOCTURNO DE LIBERTAD)

Libertad de la que se extiende, libertad;
Libertad en pechos y a barrancos;
tuvieron que gritar…
Desde el hombre tan antiguo,
la mano derecha, la izquierda;
el corazón de las palabras,
desde la paloma hasta la oruga,
hasta aquel pedacito de tierra.

Libertad para los que sueñan, libertad;
Libertad de la que nunca duerme.
Y le tuvieron que añadir al cielo,
otro infinito de verde,
la última lluvia de estrellas.

Libertad, tras la palabra libertad…
Tan azufre, como cualquier paisaje a ciegas.

Porque, donde no hay viento ni latido,
mañana ni habrá...
noche, ni ojos,
instante, ni habla.

01 octubre 2009

COMO VIENTO NO VACÍO

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Fotografía: Lucas Gutiérrez

" Aunque bajo la tierra
mi cuerpo esté
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré "

- Miguel Hernández
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COMO VIENTO NO VACÍO
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Y detrás vendrían,
como fuego desde el fondo del océano…
El cobre de la tarde,
la celeridad palpitante de la herida,
ola doblemente;
ternura, sangre, sollozo que lloviera.

Y allí quedaron en parte,
debajo de la orilla, piedra sobre piedra,
como herrumbre del eco,
como reposo que no fuera,
sal a la deriva...
Agua, pecho, rizoma,
imborrable escritura.

Aquí y ahora,
bajo la piel del recuerdo,
como viento no vacío,
como ola que recorre la tierra,
al azul del día.

28 septiembre 2009

ACERTIJO

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ACERTIJO

Como acertijo de las estrellas. De los espejos que irradian…
Odio, amor, nebulosas o barcos;
hiel tras la piel, sangre y/o abrazos.
Como este acertijo, tan sencillo como mártir, tan etéreo como la distancia,
raíz del viento que viaja. Hélice del agua.
Aquí el silencio, allá el grito encendido, aullando.
A ciegas. Cuerpo a cuerpo,
como longitud insaciable.
Una tras otra. Pecho sin techo. Paisaje tras paisaje, en boca de los hombres
desde entonces.
Apéndice de la niebla, nacimiento del habla.
Desde la nube fósil, hasta lo amargo del helecho sin savia.
Así: suben y descienden; descienden y saltan
como el infinito a caballo, bajo la luna del látigo.
Con el cúbito bajo el radio, con el brazo como océano inacabado y el azul como barca...
Y nos muestran, sus manos extendidas hacia arriba;
tan desnudas como la arena, sobre la espuma mordida, como gaviota sin estancia,
tras la nieve que fuera, bajo el dormido vértigo de las olas que encallan.
Desde el pulmón hasta la boca,
desde la boca hasta la garganta, bajan hechas acequias y saliva…
Trago, infierno; lengua, cuchillo. Catarata. Orilla doble del río, vórtice de la palabra.
Como intacta, recién partida. Tan fallecida como viva.

aritnem aL

15 septiembre 2009

A PROPÓSITO DEL HOMBRE...

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A PROPÓSITO DEL HOMBRE...

Porque somos viento, somos roca, partícula o todo cuanto amamos;
temperatura más agua; hendidura tras la lluvia,
polvo antes sobre la tierra que se inunda a secas.
Frío o calor según o allá donde abramos los ojos, la piel; el traje de la nada.
Historia más sangre. El enigma de la sangre, siempre.
Sierpe verde; azul o sangre.
Porque somos libertad tras la palabra montaña.
Porque somos libertad tras la palabra.
Inicio del mundo tras la niebla; hueco tras la brisa;
huella tras la huella, longitud que tropieza; metáfora que se derrama,
grito tras grito; vacío tras el paso. Puñal o puño, sombra y árbol.

Porque somos tan visibles como invisibles; tan primitivos como el eclipse,
el oxígeno, la quemadura, la pena y pedernal que se mastican.
Tan imperfectos como el futuro, tan pretéritos como el alba.
Porque somos fruto, pez, moneda de cambio, manzana;
Luna tras la pirámide, injerto del frío que naufraga sobre el espejo del agua.
Porque somos uno, dos, cinco mil, millones; tras los millones de estrellas inacabadas;
tan humanos, como las manos, los pies, el habla, la garganta, la fe, el enigma a ciegas.
A pie, a caballo, a estampida; a sueños, tan reales, como la carne viva del muro.

Porque somos piedra, somos viento, instante o todo cuando amamos.
Luz que se parte tan en pedazos desiguales,
que se oxida entre el reloj de la materia deshabitada.
Nombre a nombre, montaña tras montaña;
como niño que se pierde tras la esquina.
Porque somos ademán; además de perspectiva, recuerdo;
cristales y/o añicos de la catarata bajo la sima.
Animal cuando fuimos, sonámbulos del hombre ahora
asesinado por las sombras de lo inmediato.
Tigre tras la paloma, círculo que se cierra, círculo que se abre a pedazos.
Infinito o aire. Tiempo cuando acaba.
Aquí, sin ir tan lejos, bajo la claraboya del Universo innominado.
Silencio, espacio, hueso... Corazón, parada, camino...

14 septiembre 2009

MARE NOSTRUM ( ENTRE EL AZUL DE LOS CIELOS Y EL SOL DE TUS AGUAS)

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* Fotografía: Lucas Gutiérrez

MARE NOSTRUM (ENTRE EL AZUL DE LOS CIELOS Y EL SOL DE TUS AGUAS)

Como esfinge de lo prohibido, néctar del agua que se evapora.
Ábaco de la naturaleza, por la luz del viento por la que respiras.
De quemadura en quemadura, de ámbar en ámbar.
Gaviota tras gaviota. Ola tras otra.
Azul tras la mirada o cuando las nubes sangran a tus espaldas.
Fuego tras relámpago. Madreselva tras madreselva.

Sal que el viento eleva. Cal que el mundo absorbe como muro solitario,
tras las redes, sin usarlas.
Esperanza y fuerte. Cuna o infinito de tus brazos bajo los peces.
Sal para tus sueños. Sal para tus olas venideras.
Sol de donde vengas, tras los pájaros que merces.
Océano para cuando te liberes. Deseo innegable.
Tierra y sed para cuando se apaguen tus infinitas fuentes oceánicas.

Allí la barca, aquí el sendero tras el silencio de la nebulosa.
Nuestros abrazos.
Ya se abren, ahora se cierran
bajo la noche indeleble de los ojos prisioneros.
Mujer y hombre al unísono del hambre.

Porque hasta nosotros has venido para recomponer nuestros cuerpos,
nuestras almas y equívocos tan a mano.
Porque desde ahí reposas sin exigirnos nada.
¿Mar hasta dónde, océano hasta cuándo?
Libertad para darnos, para mirarte o hablarte, entre tu sangre que nos cedes.
Yodo en tu rostro, criatura de la Luna que se marcha tan a ciegas.

Por tu brisa sincera, por tu llanto de caracola sin su carne del alma.
Cómplice de nuestros desnudos,
Mediterráneo te llaman, aquel Tetis de los dioses;
Mare Nostrum entre las tierras y las guerras de los hombres.
Tal como el horizonte de los cielos que te guardan.

Aquí sobre la arena, bajo el infinito de tu estampa,
somos dos, tan a solas, en número y besos, los que volveremos mañana.
Seguramente. Temblando. Atraídos por tu armas. A preguntarte
¡Oh deseo azul sobre el agua, de la tarde que se marcha, oráculo de la Luna! ¿ Locura o calma ?

06 septiembre 2009

EL ZAGUÁN ( HACIA EL VIENTO QUE NACE )

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* Fotografía: Lagunillo Misterioso - Sierra Nevada
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EL ZAGUÁN (HACIA EL VIENTO QUE NACE)

Aire, oxígeno, cielo…Viento al fin te vuelves.
Espacio. Criatura tan a mano, tan respirable como sumergida.
Latido azul, al final de la tierra.
Tan cóncavo como convexo que se repite;
que se deshace en estallido.
Aquí, bajo el ventanal agrio del sol.
Ácido tras sombra, como el sudor de la montaña,
interminable.
Preguntándome…¿A la hora que el hombre,
a la sombra de nadie?

Tal vez, pero tiempo, acá a lo lejos,
pido silencio entre las nieves que desaparecieron.
Fruto tras la lengua de los ojos, pensamiento tras pensamiento.
Como cuando sabían a agua,
a palabra puerto recién pronunciada;
a camino de regreso, hacia aquel valle imperecedero.
El poema.
A donde vuelvo con frecuencia, como paisaje de este libro.
Tímido inicio, temido final, querido principio.
Días tan mortales que nunca volverán por su propio asesinato…
Agua o mármol tras la luvia.
Más belleza la tuya, la de aquella y húmeda
bajo su voz sin cuerpo,
indomable.
Volver a ti, sobre el viento, cuando hace que éste se dispare.
Amor, amor a hombros y abrazos.
Para océano los tuyos, mis palabras,
cuando descansen en tus labios como papel blanco
bajo la ley del cielo y esas nubes como asalto,
instante.
Porque no hay dolor en la paz, ni en el espejo de tus ojos,
por aquí andaré, sin ir muy lejos,
entre el azul del cielo y el camino de los vientos.
Camino tras la piedra que recorre mi sangre

07 mayo 2009

SÚBDITOS DEL VIENTO

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"Árbol al viento" dibujo de Joan Miró
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SÚBDITOS DEL VIENTO

Grieta sobre el tiempo, humedades, arquitecto de la historia.
Hoja va, beso blanco que de la arena viene.
Tan necesario o innecesaria curvatura, criatura.
Corazón, papel sin mandato ni báculo.
Oráculo de los hombres, del perro, de la liebre,
del pero, sin embargo...
Hierro que en la era acecha,
pecho en las guerras de la sangre.
Caprichoso, vanidoso cuando te detienes
en la página del espejo,
y encuentras la palabra ojo, escrita en mil pedazos,
primavera de tus dientes.

Soberano de los bosques, de las montañas en celo.
Tan dulce y/o amargo como los pájaros de la noche.
Escritura invisible de los pozos,
del triste niño que llora al abismo de la sombra
de los hombres.

Como rueda de molino inacabado, vas y vienes
devorando…Ecos y alegrías,
intemperies y terrazas.
Hábito, después del abrazo, del sudor,
del frío, del coito de los cuerpos, de los campos.

Gesto y tan amargo, dulce y necesario.
Palacio de las olas, agua que golpea cuando nos tocas.
Herida va, herida viene, envuelto como niebla o lluvia triste
inexistente.
Inocente, árido, ávido de preguntas…
¿ La vela, el horizonte, la roca…?
Cuerpo, ungüento, flor sin fruto ni boca,
sin peso ni gravedad razonable.
Engendro de la nada, de la triste nada y su frecuencia.
Como cuando viniste al mundo…¿ De quién huías entonces ?
Entre todas las palabras, descalza la tierra.
Como cuando te quedaste a vivir en la del Silencio,
a oscuras. A la caza del hombre.
Porque nada sabemos de tus miedos...
Porque eres todo o nada, cuando en solitario reinas.
Viajero de tu propio cuerpo. Síntoma de las longitudes.
Distancia del hombre. Súbditos de tus sueños.

25 marzo 2009

EL SUR...

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* Fotografía de Eduardo Duro
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El Sur…Esta tierra que tiembla, que ama, que sangra; de calor y duende, de sudor y noches. De océano y mar, de sed, de tierra hacia delante. De pupilas anchas, de mirada cierta, de mirada blanca; de mirada adentro, de mirada afuera. Postigo, horizonte, de sonrisa íntegra, pena tras pena. Tal igual como diferente. Sur y vértigo. Calor, zaguán sin cerradura. Hombre y mujer, al parecer tormenta, pasión sin alba, cuando la luna llega…
El Sur... Acabado o inacabado, porque da lo mismo: un niño que se acerca a la puerta, llamada tras llamada. Infancia, era, juventud, pradera de cielos y celos; cuando se amontonan, cuando desaparecen; como viento que soplaba las mieses. Émulo de la sangre. Frecuencia en secuencia, consecuencia. Intervalo a intervalo de otoños, de inviernos que se cierran; primavera a primavera; verano tras verano, entre las fuentes sin saliva ni lengua. Entre el laberinto de los ríos que se encogen, que se ahogan. Lluvia tras lluvia, gota tras gota. Mirada tras mirada. A punto de nieve y savia.
El Sur, viento y principio; un día de esos que tocan a gloria. A primer fogonazo de la tierra. Montaña, valle, fruta con sabor a luna, a cielo abierto, bocado a bocado, bocanada tras bocanada; repartiendo…Gracias, besos, deseos, abrazos, despedidas, hasta saludos innecesarios. Momento abismado. Sueños inequívocos. Luz para sus adentros, para sus noches de incendio, para sus miedos. Porque era vidente ese día. Porque aquí, siempre es tan evidente la vida, misterio alguno, piedra sobre piedra…
El Sur, principio y viento. Sustento, substrato. Azul y tarde, blanco y verde a la intemperie. Sol y sombra de los hombres.
El Sur de aquí, cuando el viento resucita entonces y se vuelve vida al instante. Pájaro, cristal o sierpe.