14 diciembre 2007

LUNA Y DESNUDA

*


Porque la tierra estaba seca y la lluvia dormida,
avancé hacia tu mirada como viento que se alarga.

Tú, yo, y la nube.
Tiempo sin horizonte,
ni verbo.
Paraíso bajo la torre de nuestros cuerpos.
Hoy tu mano.
Mañana
Quizás
círculo de tus ojos.
Montaña invisible.
¿No te recuerda este sitio?
¿Este fuego inacabado?
Tu rostro.
Y tu rostro salió a mi encuentro,
Luna y desnuda.

21 septiembre 2007

ENTRE EL VERSO Y LA PALABRA

*
El Arco Iris de los Sueños

ENTRE EL VERSO Y LA PALABRA

Quizás fue la palabra
la que vino como ese instante de la nube,
como hueso sin cenizas,
como carne sin orilla.
Quizás fueron palabras como Brisa,
Gélido, Océano que se levanta.
Quizás fue la palabra Auxilio, Grito, Naufragio;
palabras graves, abiertas y al unísono,
las que pernoctaron en el corazón de las aguas,
las que se levantaron contra la tormenta
a ritmo de vacío y de garganta.

Quizás fue el hombre quien las recogiera,
bebiera de su jugo, de sus lunas de yerbabuena.
Y así las fue incrementando:

Vacío
por
Esperanza
Río
por
la Luna que cabalga.
Tristeza por
Madrugada, Madrugada por
Tierra de lengua y ámbar.

Y entre el verso y la palabra recogió las del Poeta.
“¿Qué es poesía? Y tú me lo preguntas…”
¡ Ya tan cerca y tan cerca, bajo la quemadura de la mirada !
Como viento que se arrastra,
Como ave que se aleja…
¿Qué es poesía ? ¡Y ahora el mundo sin rostro ni habla !
¿Si acaso hoy... una gota de lluvia,
una mano tendida, un puño gritando puñales de gritos,
un beso de inmediato, corazón que se introduce
en el arco iris de la carne?

Quizás fue la palabra la que hoy se marchaba
entre el atardecer de los pájaros,
como paisaje a la sombra del infinito.
En forma de señales de agua, de tierra que empezaba.

07 septiembre 2007

COMO CUANDO TUS PUPILAS SE ME ACERCAN

*

COMO CUANDO TUS PUPILAS SE ME ACERCAN

Me dirijo al acertijo de tus pupilas.
Puntos suspensivos que se acercan…
Mirada, pecho, mujer.
Infinito tiempo que se abre.
Ánfora de tu piel, de días inmortales.
A cada paso, tu luna se desnuda,
bajo el cielo erecto de tu sonrisa
impregnada en la miel de tus preguntas.

Luz más noche, eres tú.
¡ Y en cada paso, y en cada brisa !
Verso que se acerca rozando tus sentidos.
Mujer en la tierra, sudor en el agua.
Mujer. Sed sobre la hierba.
Porque me miras y te acercas,
Porque me hablas y me abrazas.
Porque me besas sin preguntas inmortales.
Como recién nacidos. Hora tras ola.
Aquí y allí
Y en cada forma sin detalle.

Luz más luz, transparencia de ti;
camino y río,
recuerdo y temblor bajo la noche.
Heme aquí, donde siempre habrá alguien
que te abrace.
¡ Porque me vencieron tus ojos,
sea de tu cuerpo mi batalla !

14 junio 2007

ECLIPSES DE LUNA (ENTRE LA CIUDAD DE LAS PREGUNTAS)

*
Fotografía: Victoriano Izquierdo (http://www.victorianoizquierdo.com/)


ECLIPSES DE LUNA
(ENTRE LA CIUDAD DE LAS PREGUNTAS)

Viniste bajo el primer pétalo de la fiebre,
bravío vientre de mar y caracola,
desnuda y sin preguntas.
En recuerdo de tu pubis naciste dolorida,
como ojo que golpea la frente de la duda;
amiga del vacío, de la vieja gravedad
que surgió tras el diluvio de los pájaros.
Viniste de las praderas del cosmos,
como perro que ladraba embozado
y te vas derramando, poco a poco,
ocultando,
mientras tus sueños hablan de montañas y gargantas .
Tú, que nunca quisiste ser poetisa,
ni de la tempestad, ni de la brisa,
hoy das y me conduces hasta mi memoria;
en donde las palabras me empujan
y me empujan…
En donde pasadas las doce,
suman incandescentes los ojos que te buscan.
Eclipse que golpeas y te marchas
como silueta que cabalga las terrazas.
Porque uno llega a darse cuenta pronto,
que el mundo, la sombra, la lucha,
ruedas son de habla, estrellas malheridas,
constelaciones que fabrican los espejos.
Pero frente al mar, nadie se salva de tu mirada.
Mientras…caía la noche sobre la Luna extendida,
ávida de preguntas.
Pero todo era silencio en nuestras manos…

MUNDO Y PROVERBIO

*

MUNDO Y PROVERBIO


Porque era el momento de los sueños,
él buscaba la ceniza de sus ojos…

Quizás el mundo nació en abril,
un jueves cualquiera para ser más exactos.
Y llegó el mundo y abrió los ojos…
Azul y encadenado,
Verde y esperando.
Le contaron que era el menor de siete hermanos,
que ya el llanto estaba ocupado,
y la risa, y la metáfora…
Su madre era sinónimo de lo blanco,
horizonte y panorama.
Venía de todo lo alto,
pedacito de desmayo,
nieve que se desmiembra,
lluvia que viaja hacia la tierra.
Aunque su rostro en verdad
nadie lo recuerda,
señalaban que le parecía a la estrella anonimotercera.
Desde oriente a occidente vinieron
y le rindieron pleitesía
Reyes y bastardos,
Cómicos y literatos,
Poetas y bárbaros.
Y todos coincidieron en lo mismo…
¿A quién se le parecía?
¿Si aquella gota de agua en la reserva,
aquel cúmulo de inocencia
de palabras embotelladas,
y llenas de preguntas…?
-¡Tal vez, si yo, si acaso…!
¿Si aquella otra guerra no hubiera nunca empezado… ?
Quizás ese nudo en la garganta como muestra…
de sobras, de oxígeno recalentado, de párpados sin sus ojos.
Pero dejémoslo, que él mismo nos tienda su mirada,
Que nos la anticipe a los cuatro vientos
que ya ni corren por su piel anaranjada;
que se pose entre el lenguaje de los sueños que cabalgan,
entre los libros amontonados,
oxidados por el olvido de las palabras!
Pero no, no tenía ganas de hablar, ni de llorar, ni de nacer,
ni de gritar aquella frase tan amontonada:
“¡Aquí estoy, a vuestras circunstancias,
preparado y listo para saber qué hacer cuando mi pecho se me abra !”
Cuando nació, su corazón tenía la forma de un mundo,
de un nudo, de un árbol, de hecho, inacabado!

30 mayo 2007

GRANADAS SOBRE EL DARRO

*
Vista del Río Darro: Roberts David, 1836


GRANADAS SOBRE EL DARRO

Quizás fueron sus ojos, danza de corazones,
yerbabuena de su rostro,
al atardecer de los bermejales;
en donde el tiempo hundía sus sueños,
y el día se retiraba.
Quizás lo hayamos visto, pero nunca tan perdido…
Tenía el cielo una pregunta, por donde su alma se colaba,
bocanadas de lava blanca,
en donde la luz se apagaba.
Quizás fueron sus manos, escarcha de oro y plata,
gitanillo en la guitarra,
de la tierra y otras lágrimas.
Porque era el momento de las naves,
de los labios que abrazaban.
Tenía el verde una pregunta
bajo la canícula del habla.
Porque quizás fueron sus sueños, de oxígeno y amapola,
tenía el silencio una pregunta,
bajo la escucha y el agua…
Un niño que portaba un lucero,
en medio de dos granadas.
Río abajo ya rezaban, ya tocaba la campana,
mientras la Torre de la Vela, gritaba y gritaba!
¿Quizás fueron sus ojos, elefantes que lloraban?
Granada lo enterró a galope,
como una gota en el agua!
*
* En 1515 se comenzó la cubrición del Darro en su primer tramo de Plaza Nueva, sirviendo este ensanche para la instalación del cadalso de la época.

16 mayo 2007

DE LA CIUDAD SIN HABLA (POESÍA A LA ESCUCHA)

*
Fotografía: Victoriano Izquierdo


DE LA CIUDAD SIN HABLA (POESÍA A LA ESCUCHA)

"Calle abajo, la luz se estremecía
borracha de niños y de chiquillerías..."

Futuro imperfecto de nacer,
correr, saltar, jugar;
jugar a la muerte en la lejanía.
Faltarán las palabras,
se detendrá,
para reclamar su sexo e inocencia.
No saber, incluso, si algún día
volverán las oscuras golondrinas,
primavera tras la última arquitectura,
bajo la ironía del silencio y de la escucha.
Ciudad que te resistes,
enseñando tu pubis de cemento y abismo.
Frío adentro, cambiarás tus entrañas por el tiempo
mientras el calor te espera
a golpe de martillo y de murciélagos.
Poco tiempo después, pasará ese tiempo;
y como futuro imperfecto ya…
“Volviere, amare, proveyere”
como un pájaro cualquiera, o una hoja escrita en blanco
y en donde pusiera: ¿Qué será de entonces,
de este presente, en donde el olvido
ha hundido su voz y grita ausente?
Porque el pasado sigue al polvo,
Tú sabías a hierro dulce y amapola.
Te recuerdo así, desnuda,
como pidiendo un corazón para la lluvia.
-Mi pequeña poesía-

25 abril 2007

PECHOS DE LUNA Y COBRE

*

PECHOS DE LUNA Y COBRE

Nació hueso sin su carne mientras el viento
se hizo en la noche.
Y era mar… Y un brazo…
Luna de cielo y cobre;
fuego que exonera,
sexo transparente,
ojo único tras la tormenta,
beso de nieve y hambre;
huella sin viento,
mejilla blanca,
círculo que se rompe,
mar que se alza y naufraga
y vuelve al atómo de los sueños.
Era fuerza y muralla que renace,
pañuelo rojo tras los párpados de la noche,
ojos negros y vientre blanco,
horizonte;
piedra y poema que respiran,
sueño tras los sueños;
Amor, insomnio,
azul metáfora en el agua,
miedo de los dioses y los adioses.
El alma…¿Para quién?
Eran amor… Y era frío…
Súplica y montaña,
sed de ser y agua que nunca descansa,
blancura que se esconde y se abre;
labios rojos bajo sus dientes tallados.
-¿Si vivirán o morirán,
de quién depende?
(Le dijo el día a la noche)

23 abril 2007

BAJO LA NAVE DE TU ROSTRO

*

BAJO LA NAVE DE TU ROSTRO

A menudo en tu mundo y en instante me convierto,
del árbol a la hoja, y tras la hoja el universo;
libro blanco sobre sueño abierto.
Mi pensamiento en ti, termina y reaparece,
bajo palabras en laberinto, nudos de mi sangre,
formando cúmulos de poemas que se abren.

Voz al principio, viento al que me dirijo,
aquí en el poema, interrogante.
¡Ay, verlo crecer! ¡Asirse a unos labios!
Los tuyos, enraizados; mezcla de mirada y de pensamiento,
infinito tras el tiempo que se aparta.
Puedo morir, pero nunca aquí
ni bajo ese instante que me habla.

Ya en la noche, mientras tu cuerpo se me acerca;
mientras tus ojos engañan a la luz,
donde siempre tengo patria,
sueño reclinado en ti,
mientras la vida se me acaba.
Y te veo altiva, mariposa, en esencia,
naturaleza tras la savia,
piel que me detienes, el mañana.

¿Sabes…? Vivo en ti, silenciosa y estancia, estrella
sobre estrella que me llama.
Ocultando mi voz, pero palabra tras palabra,
formando y deshaciendo el estruendo;
ocultándome en tu memoria, vivo
y me resisto, invocando al tiempo,
unidad de la que me libero,
de cara al horizonte, ese beso…
bajo el mismo aliento del relámpago.
Porque en ti, unas manos, marcho del olvido
a la nave de tu rostro, manuscrito al viento.
Tras la hoja, el libro. El encuentro al que me abrazo.

18 abril 2007

AQUÍ, ALLÍ Y BAJO LA HOJA

*

AQUÍ, ALLÍ Y BAJO LA HOJA

Un hombre solo, aparentemente vestido con sus sueños,
harapos del mañana que le recuerdan,
laberinto del jamás cuando el poema se esconde,
aprieta sus labios contra la noche invisible
mirando hacia el sol que le aprisiona;
rayando sus párpados,
abrasando sus ojos cerrados bajo el infinito.
A esa distancia inalcanzable,
piensa, deduce, acumula calor y frío
tras el silencio de la noche que le previene.
¿Llegará la palabra a su boca, recogida tras la tormenta que le nombra?
¿Llegará esa sílaba inacaba, que muere y renace,
al abrigo el pecho que le ronda?
Como ese verso como cuerda de guitarra,
como ese árbol solitario,
que engaña a la luz, que se aferra a la montaña
buscando el eco de la escucha,
bebiendo de la escarcha de sus párpados
que yacen bajo el polvo de la nieve.
Y detrás…montones de montañas se revelan
se agotan tras la lluvia de sus sombras.
Piel sobre la piel y por la que la tierra bebe
bocanadas de metáforas y escorrentías.
Pero no, hoy no llega, hoy no viene, ni ese acento sobre el hiato…
-Mía!
Esa voz que alza.
Fragmento de ese viento azulado.
Dulce compañía.
Abrazando la lluvia.
Abrazando su vida con la suya.
-Ay, poesía!
¿Tan pesado era su pecho en el vacío?
Un hombre solo, aparentemente abriéndose de manos,
atado a su sangre,
recogiendo ese algo,
balbuceando en distintas lenguas que se amontonan…
-¡Porque sabes que vivo, aquí, allí y bajo la hoja!

22 febrero 2007

ENTRE EL PAISAJE Y TU MIRADA

*

ENTRE EL PAISAJE Y TU MIRADA
>:<

Como viajero en la distancia,
puntos suspensivos…

Al paisaje que respiro,
al boca a boca de tu espacio.
Delante de mí el silencio,
el río que resbala mal herido.
Sobre mí el eco del paisaje,
rebosa;
me induce y seduce desde dentro hacia fuera
y viceversa.
Bajo el desnudo de los árboles,
sobre el color que duerme,
y muerde aletargado.
Sin bandera ni quemadura,
invadido por el oxígeno de la calma,
validado por la mirada.
Allá un punto,
acá tus labios.
Fue el momento de acercarme,
de tocar su madrugada.
Azul en un punto.
Como reluciente rostro agrupado
reordenado en mil metáforas.

Respirar!
Respirar!
Respirar con ansia!
De ti que me acompañas.
Me arrastras hacia tus pasos
mientras que la luz se estanca,
se retuerce entre las ramas.
Resbala, aguas abajo.
En secreto, verde.
Como criatura y pecho que despides
Amor y fin del mundo.
Como punto y aparte
de ese mundo adyacente
que duerme entre los troncos,
en sueños que nunca duermen,
en palabras derretidas,
en hojas que se desvanecen
y deshacen las preguntas.
Quizás fue el aire o quizás la nube bajo el agua
quien me atrajo hacia el fósforo de tu mirada.
Hierba, bajo la hierba. De repente
un ruido, un crujir de pasos,
para ver que todo se había desvanecido y estaba
intacto.
Enmarcado y listo para el recuerdo.
Bajo el beso de tu abrazo!

14 febrero 2007

14 VERSOS PARA UNA ESTRELLA

*

*
14 VERSOS PARA UNA ESTRELLA
 
Eres tú, y a tu lado azul inmenso,
infinito tras la nieve de tus párpados.
Extenso paisaje que desbordas, esa figura temblorosa.
Como estos catorce versos que me empujan
a ahogarme en tu sed, tras beber de tu niebla.
Indeleble pregunta al abrigo de tus manos,
piel antes de que fuéramos
como dos versos recién caídos,
como dos labios recién sellados,
hablados y amados.
Gota tras la nube que abandona
y vuelve a tu lado, al amparo de tus horas.
Cristal de nieve, bajo el cristal de roca.
Corazón de corazones. Por ese beso que me toca.

31 enero 2007

CALIBRE 33

*

CALIBRE 33

Yo quizás, tú mientras me miras,
sin reglas, ni paisajes ciegos.
Adormecido en ti, cataratas de sueños.
Sin buscarlo lo encuentro,
ese pensamiento, ese tú y yo como nuestro:
piel, temblor, sin tiempo…

28 diciembre 2006

CUANDO EL MUNDO SE CIERRA Y LAS PALABRAS SE DETIENEN

*

Le hablo al mundo como si fuera
arista de los sueños.
Me duele mirarle a la cara,
observar sus alas.
Caídas.
De acero.
Gris por dentro.
Gélido a pesar de ese calentamiento
precedido por las palabras.
Quisiera arrojar este martillo contra los sueños,
romper su hábitat acristalado.
Prolongarlo hasta doblarlo.
Más allá,
o más acá…
¡Qué más da si la palabra está cansada!
Tanto como estos versos
que circundan la esperanza.
Porque, allí estaba…
Por aquí andaba. Anda.
En forma de refugio al aire,
de cielo sin lágrimas acentuadas.
Pero no!
¿O acaso sí
merece la pena
abrir y cerrar los ojos
para dejarlo todo como estaba,
abandonado en lo intangible?
Oscuridad antes de que se reflejara.
Azul como la Tierra.
Palabras que se encienden y apagan.
Que se traducen en sueños,
en realidades.
En esos últimos tic-tac del Titánic.
¡Pero no!
¿O acaso sí, pasamos ya por aquí,
antes de desvanecernos?
De retroceder de donde venimos,
a donde vamos sin saberlo mientras nos alejamos.
Mostrándonos erguidos,
ausentes.
Soslayando ese mío como tuyo,
como árbol que abre sus manos bajo la tormenta.
Como ese relámpago ciego,
al que no le importa el destino, su voltaje,
ni el impacto tras la muerte.
Pero no.
No hablo de muerte, sino de palabras cobardes.
Esas que no pronunciamos nunca ni detrás ni delante.
Con cada silencio. A cada paso por adelantado y que no damos.
En cada instante en que el vacío nos las arrebata.
Pero no! No basta con predecir las palabras
ni predicarlas !

Habrá que volver a intentarlo mil y dos veces.
Y a la tercera…
Soñar para que se nos repita hasta en el aliento.
Agarrarlo. Agarrarse a ese hálito que nos señala.
Me duele el mundo como si estallara en un solo pedazo.
Y miro hacia el Norte.
Y veo las calles del Sur abarrotadas,
pidiendo clemencia contra el léxico del hambre.
Veo gente que habla, que parpadea
en deseos de dejarlo. De gritar. De gritar más lejos.
Y escucho el eco del silencio, bajo una y mil parábolas.
Ventanas que han desaparecido. Puertas que no abren.
Acomodándose. Acomodándonos a ese silencio
que nos grita por dentro.
¡Corre y háblate, háblale ! ¡Pronuncia esa palabra...!

21 junio 2006

BUSCANDO ESA PALABRA







BUSCANDO ESA PALABRA







Hoy he vuelto a la palabra,
esa que odian los pájaros.
De garganta en garganta,
o como cuando regresan de sus cantos.
He vuelto para acariciarla,
para masticarla si hiciera falta.
Porque era su voz y no era,
llena de interrogantes.

Para llegar a ella,
sólo quedaba el silencio.
La alerta. Escucharla.
Sobre esta ciudad que nos rodea
bajo el ruido de las horas.
De las cosas. De las máquinas.

Hoy he vuelto a la palabra,
ya sin medidas ni cansancio.
Por el lecho bajaba el río,
como escuchando bajo los álamos.
Por el lecho baja el frío,
como durmiendo bajo las aguas.

¿Camino, horizonte, o barco?
Andar, o como si fuera andando por el agua.
Bajo el paisaje de la nieve
esconde la luna un milagro.

Hoy he vuelto a la palabra.
Para buscarla.
Allá donde se esconda o haya.

Mientras… bajo la noche, gota a gota,
dormían los relámpagos.
Entonces fue cuando la ví,
allí tendida, bajo la frontera del latido
y húmeda. Acurrucada. Erguida.
En forma de paisaje y habla.

26 mayo 2006

PAISAJE







PAISAJE
(Fotografía: Atardecer sobre la Alfaguara)







Camino que se hace, como el verde,
el árbol que nos habla, esa luz que nos llama,
que es llama cuando nace. Camino arriba,
tras la roca. Esa señal inequívoca,
de sombra tras la sombra.
¿Por qué la noche?
¿Por qué no el azul que era?

Contaba la luz una sonrisa,
de plata como ella misma.
Porque hemos crecido,
amado, rodeado hasta su llanto.
Cuando el silencio se avecina,
siempre decimos ¡basta!
Pero ni una palabra…

Yo estaba caminando, luchando contra la Luna.
Ella era pequeña y grande y volaba sobre mis hombros.
Camino arriba, tras la sombra,
donde la luz se enciende en mil pedazos.

Camino que se hace, como la nieve,
el árbol que se agranda.
Tenía la tarde una pregunta,
con pisadas sobre la hierba.
¿Por qué la noche?
¿Por qué no el azul que habla?

01 mayo 2006

DIÁLOGOS DEL SUR





DIÁLOGOS DEL SUR
(Foto: Cima asomando de la Alcazaba, como a media palabra, vista desde los Campos de Otero de Sierra Nevada)


Dejad que hoy cuente, hasta cinco o hasta siempre…
El azul, el latido, el silencio, el blanco, el verde...
El laberinto de los ojos, el de los días que se nos aparecen!
Dejad que deje el negro para lo de siempre…
El zaguán, la noche, el arco, el sueño abandonado;
el poema que nace, como diciendo labios tras la nieve.
Dejad y dejadme hablaros de lo que nos pertenece...
De la lluvia, de la tierra, de la atalaya, de la nube que se acerca.
De esa diminuta fractura y rutina con la que aparece.
En la ciudad, el hombre, el eco que nos cierra.
Como buscando y buscando, el horizonte tras la tierra.
O ese otro ¿hacia dónde? en este paisaje,
o en ese otro camuflado entre vosotros.
Dejad que hoy os llame, que os abrace,
Que ponga puntos suspensivos, en donde,
hasta hace sólo unos instantes, ni siquiera había camino
ni certeza…
Dejad que hoy os cuente hasta cinco o hasta siempre.
Que penetren mis palabras en el azufre de la herida,
en la roca que se adapta.
¡Dejad, dejad que hoy llore bajo la lluvia de la sombra!
Que me pregunte…¿ Y el Sur, entonces?
Pues aquí, entre el silencio y el habla…

28 abril 2006

ASOMARSE AL AIRE







ASOMARSE AL AIRE







Quizás, ese otro mundo al que nos asomamos;
del que sobresalen las esquinas,
los huesos, las manos.
La palabra stop pintada,
una a cada lado de la mentira de los ojos;
ciencia cierta y exacta, camuflada entre el libro de los párpados.
Quizás mañana, el hoy exista, amparado
en el verde, en la brisa, en esa carátula
que nos bajamos, desde el azul, a la vista del alma.
Amor, tras la prisa. La ciudad. El movimiento.
Los ríos que la recorren, de arriba abajo,
de izquierda a derecha,
de la nieve a lo negro; sobre lo estanco.
Asfalto, sobre nuestros pasos.
Una huella más por donde equivocarnos.
Cuarenta y tantos grados a la sombra,
tras la ola de frío que nos abrasa.
Calor, calor, pero basta!
De abrazarnos, de colisionar sin sentido.
A las cosas. Contra el almanaque grasiento
cuyos números descansan sobre ese otro pensamiento interno.
“¡Ya nunca jamás volveré a intentarlo!”
-Esa mirada hacia atrás…!-
Y llega el siguiente día y te obedece.
Pasa de ti, como latitud inexacta.
Como marabunta de pequeños pasos tras los sueños.
Unos los alcanzas,
otros ni llegas a colocarlos por orden de estancia.
Pero de eso se trata. De caminar hacia delante.
Puente sobre los pasos. Sobre el río de las aguas.
¿La lluvia? ¡Ya se encargará de arrastrarnos!
De oler a tierra mojada, a hierba humedecida
con cada trago de rabia…
¡Porque hoy me apetecía darle un grito al aire,
apuntando, a ese otro viento que me arrastra!

01 abril 2006

SOBRE EL ATARDECER






SOBRE EL ATARDECER
(Fotografía: Paseo entre Alfacar y Víznar)








¡Qué antigua es la luz!
¡Con qué temblor nos señala!
¡No es fácil retenerla,
ni arrancársela a los párpados!
No es la llama, ni la onda,
ni el viento que la fragua.

Cuando se aleja tan extraña,
cuando se acerca, solitaria.
Tenía la tarde una pregunta,
quemadura, bajo las alas.

¡Qué antigua es la luz,
como el nudo, el agua,
el beso que la manda
¿Qué secreto guarda
bajo el crujir de la rama;
allí, sobre el horizonte
cuando su sangre brota
como cristales de agua?

¡Qué antigua es la luz,
dormida y abrazada!
Tenía la sangre una pregunta,
boca y bocanada.

Porque la luz nace, muere, vuelve;
acude a lo inmediato.
Decir tarde es como ese rellano,
ese peldaño entre los párpados,
bajo los ojos.
Decir tiempo mientras el viento planea su calma.

¡Qué antigua es la luz,
el silencio y el habla!

29 marzo 2006

CAMINO QUE NACE






CAMINO QUE NACE
(Foto: cortesía de la tarde)








A tu lado,
camino,
un paso,
esa extensión que trasladas.
Instante,
noche,
equilibrio,
refugio,
mujer sobre el agua.
De fuera hacia adentro
recorro tu paisaje.
Cuando peino tu cuerpo,
en espirales de habla;
mi mano resbala
de silencio en silencio.
Mujer que das.
La vida,
tu cercanía.
Que la extiendes
a lo largo de mi espera.
Como el aljibe,
al agua
desciendo
de palabra en palabra
duermo tu sueño.
Lo recojo,
lo absorbo,
existo primero.
Acaso instante,
cuando nazco de nuevo.
Me vuelvo.
¡Pero qué digo tus ojos
si son ya fuego!
Círculo,
hallazgo.
A tu lado,
encuentro.
Camino que nace.