
A la voz de ya, veloz y viajera,
el viento a quemarropa, del agua desmayo,
te abres y te ocultas como verso tras la escucha.
Vértigo del capricho, latido tras la arena,
materia de la luz, sierpe de lo huido.






SILUETA AL VIENTO
Quizá el alma del rayo lo sepa, o el viento que quebró la quemadura…
Carbón, pecho, hendidura; savia que aún se resiste a la piedra.
Aquí como el mundo, allá sobre la naturaleza deshojada,
como inquieta. Luz del pasado, rincón de la tarde;
horizonte que tiembla; de rojos ojos, de azul y menta.
Quizá el árbol en su grandeza, corona y frente, nunca lo sepa…
El porqué del tiempo impronunciable, del vaivén de las fábulas, de los vientos galopando.
Del celemín de los sueños…Ásperos, mitades, cóncavos, convexos.
Azules y negros.
Silueta, inocencia, pulmón agonizante, amargo párpado
Muerte que vive en la página del árbol;
pleamar del paisaje, memoria tras memoria.
A este otro lado, el hombre a solas; cargando su herida, raíces adentro.
* Fotografía: Joseme
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* Fotografía: Lucas Gutiérrez












* Fotográfía: joseme
Fotografía: joseme
Fotografía: Joseme
Los colores de la sangre
* Fotografía: Joseme

Vista del Río Darro: Roberts David, 1836